La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que suele presentarse ya en la primera infancia y que cada vez vemos con más frecuencia en las consultas. Se calcula que de que cada 10 niñ@s que nacen 1 ó 2 tienen problemas de piel atópica.
Una gran parte de los casos desaparecen en la pubertad, pero hasta llegar a ella el pequeño paciente sufrirá las consecuencias de ese trastorno inflamatorio cutáneo que cursa con piel seca y muy sensible, con picores que producen lesiones eccematosas y de rascado con riesgo de sobreinfección de las heridas al rascarse. ¿Qué podemos hacer los padres para ayudar ?HIDRATAR,HIDRATAR Y SEGUIR HIDRATANDO.
La dermatitis atópica evoluciona a brotes, teniendo crisis, donde aparecen los eccemas, lesiones más extensas e intensas y mucho picor y también periodos de intercrisis con mejoría de toda la sintomatología aunque siempre nuestro niñ@ tendrá una piel delicada. Los niñ@s con dermatitis atópica tienen una reaccionabilidad especial que solemos llamar atopia o base atópica con frecuentes antecedentes familiares de asma ,rinitis alérgicas,eccemas etc…con frecuencia son hij@s de padres alérgicos o ellos mismos acaban además padeciendo alergias alimentarias o asmas alérgicos….
Aún así se desconoce qué es lo que la origina y suelen intervenir varios factores además del componente hereditario.Hay factores genéticos,inmunológicos y de trastorno de la función barrera de la piel. Las lesiones en los bebés suelen aparecer en las mejillas y en la cara, en el tronco y en las extremidades.En los niñ@s más mayores son típicas las localizaciones en flexuras de codos y rodillas ,pliegues de muñecas cara etc…
Además de aplicar los tratamientos que nos prescriba el pediatra y el dermatólogo son importantes ciertos cuidados que cuando se tiene un niñ@ atópico hay que convertir en costumbre,conseguiremos así mejorar la calidad de vida de nuestro pequeño paciente…. Entre estas medidas se encuentran: - usar ropa de algodón y lino evitando usar suavizantes y lejías -mantener las habitaciones a temperatura y humedad constante evitando ambientes secos -prolongar la lactancia materna que fortalece el sistema inmune y seguir los consejos del pediatra en cuánto a introducción de los alimentos -higiene diaria con agua templada y geles sobregrasos que no resecan la piel,evitar la fricción de la piel y aplicar una crema o leche corporal emoliente después del baño.
Con estos cuidados y la ayuda del pediatra en los brotes conseguiremos espaciar las crisis y mejorar la calidad de vida del niño que es de lo que se trata.
DRA NATALIA CORTÉS, PEDIATRA DE ES-COOL